Varios ángeles ya en el cielo





La vuelta del verano ha sido muy especial y conmovedora. Con tan solo dos días de diferencia, se han ido al cielo dos grandes personas que quiero muchísimo, la Tía Blanca y nuestro gran amigo Antonio.

Tan pronto estamos aquí como allí arriba en el cielo. Es necesario saber disfrutar de cada día y de cada momento, me llena y me da mucha paz agradecer todo lo que voy viviendo. Doy gracias porque las experiencias más duras y los momentos más difíciles son los que me han  hecho crecer más para seguir siendo mejor persona y continuar sacando una mejor versión de mí hacia los demás y hacia mí misma. No se trata de perfección, sino de bondad y humildad, de acercar el corazón más a Dios a través de todos lo que me rodean y agradecer todo lo bueno que me regalas. 

Soy consciente del enorme privilegio de haber compartido muchos momentos de mi vida con personas maravillosas que ya estáis al otro lado pero bien cerca, de grandes corazones que ya viven para siempre y que de otra forma, mucho más tierna y profunda, me acompañan en mi corazón de forma permanente.




La primera persona fue mi madre, la mejor madre que el Señor pudo regalarme. El corazón más inmenso que he podido conocer, bondad y sensibilidad pura, entregada a cada persona que se acercaba a ella. Nos amaste y cuidaste de forma constante. Mami eres el mayor tesoro de amor puro y entrega incondicional que jamás he conocido. Además de madraza, mi mejor amiga, nos reíamos a carcajadas, íbamos de compras, paseábamos de la mano, teníamos largas conversaciones, bailábamos, me enseñaste a cocinar y a tantas cosas como el orden, llevar una casa, a ser presumida y detallista...a pesar de estar malita. Me encantó cuidarte y disfrutarte. Un ángel que bajaste para hacer el bien, crear nuestra familia para luego partir de nuevo y descansar junto a ti Señor. Siempre Papi te adoraba y nosotros dos todavía más. Todo te lo debo a ti Mamá, todo lo que soy es gracias a ti. Te quiero tanto Mami, te llevo conmigo cada día con ternura, dulzura y mucha paz. Quiero parecerme cada día más a ti Mamá, eres mi estrella polar.



También el Yaye Fernando, siempre te he admirado desde bien pequeña. Siempre fuíste un señor, impecable en tus formas y en tu fondo, super cariñoso conmigo, me susurrabas mucho " Me gustas mucho, me gustas mucho tú...", me daba vergüenza...me ruborizaba, y ahora lo comprendo tan bien, gracias por ser así conmigo. Me encantaba preguntarte y escucharte tus historias de vida en Rusia durante la guerra, tus concursos por toda Europa,...Siempre discreto y elegante, me enseñaste con tu ejemplo tantos valores que son tan importantes para mí como son la honestidad, la lealtad, la humildad, la valentía... Junto a la Yaya Maite que fue estupenda, graciosa como ella sola, quise quedarme con ella en Madrid cuando te llevaron Yaye a Granada a descansar allí, sabía lo mucho que os amábáis. Un privilegio vivir vuestro amor constante y una suerte teneros como abuelos!




La Yaya Marisa, junto a la Tía Matilde, fuisteis siempre una pareja de hermanas maravillosas y un apoyo incondicional importante tanto para Mamá como para mí, yo era vuestra única nieta mujer. Aprendí tanto a vuestro lado..., la sencillez, la vida interior junto a Dios, la paz y la alegría que os caracterizaba. Gracias por vuestra generosidad y cariño permanente. Os llevo en mi corazón bien cerquita junto a la Tita, hermana de Mamá.



Después de un tiempo, vino otra etapa ajetreada de pérdidas. Justo después de una ruptura importante en mi vida personal, te fuiste  Javier, un jesuita maravilloso que me enseñaste a sentir con la cabeza y a pensar con el corazón. Gracias por acompañarme y ayudarme a crecer Javier. Un privilegio poder conocerte tanto y visitarte tan a menudo. 

Poco meses después, tuve la suerte de poder acompañarte mi querida amiga Ana viendo cómo la enfermedad avanzaba a pasos de gigante...Te debo tanto Anuska y te agradezco haber podido vivir esta etapa a tu lado. Fui feliz cuidándote, acompañándote y hablando juntas de la vida,... Una etapa dura, sutil y a la vez tierna y tan cercana la una de la otra. Eres parte de mí Anuska y lo sabes. Gracias por todo lo que me enseñaste, eres una valiente por todo lo que afrontaste con tanta serenidad y siempre con una sonrisa. Nos uniste mucho más a todas y nos hiciste comprender lo importante de la vida. Te querré siempre Anuskina.




Luego mi gran amigo del alma Jose que te fuiste de forma repentina. No esperábamos que llevaras la enfermedad con tanto silencio y discreción por no querer preocupar a nadie. Me quedé con más ganas de ti,  de disfrutarte, de reírnos y llorar juntos cuando lo necesitábamos. Siempre te quise desde el corazón por tu nobleza, tu sentido de humor y tus risas de alegría, tu enorme humanidad y empatía. Gracias por regalarme tu cariño y entrega. Siempre irás conmigo Jose.

       


Este año 2024 después de disfrutar de la Semana Santa en Málaga donde fui a verte Tía Blanca, comimos juntas y te conté mi despido laboral, ya en agosto apenas pude hablar contigo porque ya estabas más en el cielo que aquí. Y en septiembre te quedaste ya dormida, lo mejor que pudo pasarte con lo malita que ya estabas. Te disfruté muchísimo Tía Blanca, hasta cuando te llevé en nuestra última salida juntas al Museo Pompidou y luego a merendar tu milhojas con nata que te chiflaba. Siempre fuiste importante en mi vida Tía Blanca, nos consolábamos mucho juntas y como no, disfrutábamos juntas en muchos momentos. Tía Blanca, eres dulce y sé que sigues conmigo muy dentro de mí, te quiero.

                                              



Y nuestro querido gran amigo Antonio, un corazón puro y dulce que te hiciste super amigo de Edu en el Maravillas, y que venías a casa para querernos a Mamá y a mí. Daba igual que pasaran los años, siempre nuestra relación fue incondicional de cariño y ternura que no se puede explicar con palabras porque solo nosotros sabemos lo que sentíamos. Y es lo que sucede, cuando el amor existe y perdura, es tan grande y maravilloso que llena el corazón sin poder encontrar palabras para describir el encuentro entre corazones con personas como tú. Así eres tú Antonio, aunque nos hayamos visto poco en estos últimos años da igual, hablamos mucho y estuvimos muy cerca hasta el final y todo lo que expresamos fue tan enorme que sigues aquí entre Edu y yo. Eres grande y te queremos hasta el infinito Antonio.
 




Así es la vida, doy gracias por todas estas personas que formáis parte de mi corazón y que seguís con fuerza dentro de mí porque, al vivir en el cielo, el amor crece más fuerte y prevalece por encima de todo. Gracias por todos  vosotros Señor, gracias.




Comentarios

Entradas populares de este blog