Varios ángeles ya en el cielo La vuelta del verano ha sido muy especial y conmovedora. Con tan solo dos días de diferencia, se han ido al cielo dos grandes personas que quiero muchísimo, la Tía Blanca y nuestro gran amigo Antonio. Tan pronto estamos aquí como allí arriba en el cielo. Es necesario saber disfrutar de cada día y de cada momento, me llena y me da mucha paz agradecer todo lo que voy viviendo. Doy gracias porque las experiencias más duras y los momentos más difíciles son los que me han hecho crecer más para seguir siendo mejor persona y continuar sacando una mejor versión de mí hacia los demás y hacia mí misma. No se trata de perfección, sino de bondad y humildad, de acercar el corazón más a Dios a través de todos lo que me rodean y agradecer todo lo bueno que me regalas. Soy consciente del enorme privilegio de haber compartido muchos momentos de mi vida con personas maravillosas que ya estáis al otro lado pero bien cerca, de grandes corazones que ya vi...